Sinusitis: qué es y qué zonas puede afectar

Sinusitis: qué es y qué zonas puede afectar

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¿Por qué después de un resfriado la presión en la cara no desaparece, sino que se instala en la frente o bajo los ojos? Esa sensación de pesadez localizada suele ser la forma en que se manifiesta la sinusitis: una inflamación de las cavidades que rodean la nariz, capaz de extenderse a distintas zonas del rostro según qué cavidad esté implicada.

El término no describe un único síntoma, sino un proceso que puede durar días o instalarse durante meses, y que cambia de intensidad según el punto exacto donde se acumula la inflamación.

Qué ocurre en los senos paranasales cuando se inflaman

Los senos paranasales son cavidades huecas, recubiertas de mucosa, que comunican con el interior de la nariz a través de pequeños conductos. Su función habitual pasa desapercibida: humidifican el aire que respiramos y aligeran el peso del cráneo. El problema aparece cuando esa mucosa se inflama —por una infección viral, una reacción alérgica o la irritación por humo o contaminación— porque los conductos de drenaje se estrechan y el moco queda atrapado, generando presión.

Un ejemplo frecuente: un resfriado que mejora durante unos días y luego empeora, con congestión más densa y secreción de color distinto. Ese patrón de doble empeoramiento es uno de los datos que distingue una sinusitis de un catarro común que sigue su curso habitual. Cuando el cuadro se resuelve en pocas semanas se habla de sinusitis aguda; si persiste más de doce semanas, suele considerarse crónica, y en ese caso conviene una valoración más detallada porque las causas pueden ser distintas de una simple infección puntual.

Las zonas que puede afectar: de la frente a los pómulos

No todos los senos paranasales se inflaman igual ni producen la misma molestia. Existen cuatro pares, situados en posiciones distintas, y el lugar donde se concentra el dolor suele orientar sobre cuál está afectado.

Seno paranasalUbicación aproximadaMolestia habitual
FrontalFrente, sobre las cejasPesadez o dolor que aumenta al inclinar la cabeza hacia adelante
MaxilarPómulos, bajo los ojosPresión en mejillas y, a veces, en los dientes superiores
EtmoidalEntre los ojos, puente nasalSensibilidad al tacto en el puente de la nariz y congestión marcada
EsfenoidalZona profunda, detrás de los ojosDolor difuso, menos localizado y menos frecuente

En la práctica, es habitual que se afecte más de una zona a la vez, sobre todo en cuadros virales, mientras que un dolor muy localizado y persistente en un solo punto puede apuntar a una causa más específica, como una obstrucción anatómica o una infección dental que repercute en el seno maxilar.

Cómo distinguirla de un resfriado prolongado o de una migraña

Algunas comprobaciones ayudan a orientar si lo que se siente es sinusitis y no otra cosa. La duración es un primer indicador: un resfriado típico mejora de forma progresiva en una semana; si los síntomas se alargan más de diez días o empeoran después de una mejoría inicial, el cuadro empieza a parecer más propio de una sinusitis. El dolor que se intensifica al agacharse o al tumbarse boca abajo también es característico, al igual que una secreción nasal espesa y de color amarillento o verdoso, junto con una reducción notable del olfato.

La migraña, en cambio, suele presentarse como un dolor pulsátil, a menudo unilateral, acompañado de sensibilidad a la luz o al sonido, y sin la congestión ni la secreción nasal que acompañan a la sinusitis. Confundir ambos cuadros es más común de lo que parece, porque el dolor facial y la presión pueden solaparse, y por eso la evaluación clínica resulta útil cuando los síntomas no son claros.

Qué suele valorar un profesional y cuándo conviene consultar

En una consulta de otorrinolaringología, la valoración suele incluir la exploración de las zonas sensibles a la presión, el aspecto de la mucosa nasal y, en algunos casos, una endoscopia nasal para observar directamente los conductos de drenaje. En cuadros recurrentes o que no responden como se espera, puede recurrirse a pruebas de imagen para descartar alteraciones anatómicas o pólipos que favorezcan la acumulación de moco.

No todos los episodios requieren una visita inmediata, pero hay señales que sí conviene no dejar pasar.