⏱ 6 minutos de lectura
La otitis externa afecta al conducto auditivo externo, es decir, la zona que va desde la entrada del oído hasta el tímpano. Esto la diferencia de la otitis media, que aparece detrás del tímpano. Una pista bastante característica es que el dolor puede aumentar al tirar suavemente de la oreja o presionar el trago, la pequeña prominencia situada delante del conducto. CDC
Imagina dos situaciones: después de varios días de piscina aparece picor y dolor al tocar la oreja; en otro caso, el dolor comienza durante un resfriado y se acompaña de presión interna. Aunque ambos se describan como “dolor de oído”, pueden proceder de zonas diferentes y necesitan una valoración distinta.
Cuando duele al tocar o mover la oreja
Este patrón orienta más hacia el conducto externo.
La otitis externa, también conocida en su forma aguda como oído de nadador, puede producir dolor, picor, enrojecimiento, inflamación y secreción. La molestia al mover la oreja o presionar el trago es una de sus características más reconocibles. CDC
También puede aparecer sensación de oído tapado o audición algo amortiguada si el conducto está inflamado.
No hace falta que la persona haya nadado necesariamente. La humedad favorece algunos casos, pero también puede aparecer después de irritar o lesionar la piel del conducto.
Cuando el problema empieza después de nadar
El agua que permanece dentro del oído crea un ambiente húmedo.
Esa humedad puede deteriorar parte de la protección natural proporcionada por la piel y el cerumen y facilitar la multiplicación de bacterias. De ahí procede el nombre habitual de “oído de nadador”. CDC
Una sensación de agua atrapada inmediatamente después del baño no significa que ya exista una infección.
La diferencia está en la evolución. Si después aparecen picor creciente, dolor al tocar la oreja, inflamación o secreción, el cuadro encaja mejor con una irritación o infección del conducto que con simple agua retenida.
Los bastoncillos también pueden favorecer el problema
El conducto auditivo está recubierto por una piel fina y delicada.
Introducir bastoncillos, uñas u otros objetos puede producir pequeñas lesiones que no siempre se ven. Esas zonas irritadas pueden facilitar posteriormente una infección.
El cerumen, además, ayuda a proteger el conducto. Intentar eliminarlo completamente puede alterar esa protección natural.
Por eso, la higiene habitual debería limitarse a la parte externa visible del oído. No es necesario introducir objetos para mantener limpio el conducto.
Si el dolor parece más profundo y comenzó con un resfriado

Aquí el escenario cambia.
Una otitis media afecta al espacio situado detrás del tímpano, mientras que la externa afecta a la entrada y al conducto. MedlinePlus diferencia ambas precisamente por su localización. MedlinePlus
La otitis media puede aparecer después de infecciones respiratorias y producir dolor, sensación de presión o audición amortiguada.
En cambio, que tocar o mover la oreja externa provoque claramente dolor orienta más hacia una afectación del conducto externo.
No es una prueba definitiva. Un profesional puede observar el conducto y el tímpano para establecer dónde se encuentra el problema.
Otitis externa y tapón de cerumen pueden sentirse parecidos
Ambos pueden producir oído bloqueado y una reducción de la audición.
La diferencia es que un tapón de cerumen no suele causar el mismo patrón de inflamación, secreción o dolor al manipular la oreja.
También pueden coexistir.
Por ejemplo, una persona puede acumular cerumen, intentar retirarlo con un bastoncillo y terminar irritando la piel del conducto.
Por eso no conviene asumir que cualquier oído tapado necesita una limpieza profunda.
Qué ocurre durante una valoración
La exploración suele empezar observando el conducto auditivo con un otoscopio.
El profesional puede comprobar si existe inflamación, enrojecimiento, secreción, cerumen acumulado y si es posible visualizar el tímpano.
Esa información permite diferenciar una otitis externa de otros problemas que pueden producir síntomas similares.
Cuando se confirma una infección externa, el tratamiento puede incluir gotas óticas específicas según la situación. El CDC indica que el oído de nadador puede tratarse con gotas antibióticas, pero la elección concreta debe hacerla un profesional. CDC
No conviene utilizar gotas que quedaron de una infección anterior ni productos caseros sin saber primero si el tímpano está íntegro.
Mientras hay dolor, evita seguir irritando el conducto
Si sospechas una otitis externa, seguir manipulando el oído puede empeorar la inflamación.
También conviene mantenerlo seco hasta recibir indicaciones adecuadas y evitar introducir auriculares intrauditivos, bastoncillos u otros objetos si provocan molestias.
Si existe secreción, tampoco debería intentarse una limpieza profunda desde casa.
La prioridad es determinar si realmente hay una infección y cuál es la extensión del problema.
Dolor al tocar la oreja, picor y secreción orientan hacia el conducto externo, pero la exploración médica es la que permite confirmar el diagnóstico.
Cuándo conviene consultar
Un dolor leve que desaparece rápidamente no plantea el mismo escenario que una molestia que va aumentando.
Conviene solicitar valoración si aparece dolor de oído persistente, secreción, inflamación visible, audición reducida o síntomas que empeoran en lugar de mejorar. El CDC recomienda consultar ante dolor o secreción relacionados con posible oído de nadador. CDC
La evaluación debe ser especialmente cuidadosa en personas con diabetes o con el sistema inmunitario debilitado, porque algunas infecciones externas poco frecuentes pueden extenderse a tejidos más profundos. MedlinePlus
También merece atención rápida una pérdida auditiva repentina, vértigo intenso, debilidad facial o síntomas generales importantes, ya que no deberían atribuirse automáticamente a una otitis externa sencilla.
La localización del dolor da una pista útil

La diferencia más práctica entre la otitis externa y otros dolores de oído está en dónde se origina el problema.
Si predomina el picor, la molestia del conducto y el dolor al tocar la oreja después de humedad o manipulación, la zona externa cobra protagonismo.
Si la sensación es más profunda, aparece durante un resfriado o existe presión detrás del tímpano, pueden considerarse otros problemas como una otitis media o una alteración de la ventilación del oído.
Los síntomas orientan, pero no sustituyen la exploración. Cuando el dolor persiste o aparecen secreción, inflamación o cambios en la audición, mirar directamente el conducto y el tímpano permite diferenciar situaciones que desde fuera pueden sentirse casi iguales.
