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Salir de la piscina con una ligera sensación de agua en el oído no es lo mismo que empezar, horas después, con dolor al tocar la oreja, picor o secreción. En el primer caso puede quedar simplemente humedad en el conducto; en el segundo, una de las posibilidades que suele valorarse es la otitis externa, conocida también como oído de nadador.
El dolor de oído después de nadar no tiene una única causa. Además de la otitis externa, puede relacionarse con agua retenida, irritación de la piel, cerumen acumulado o, en situaciones menos relacionadas con la natación, problemas del oído medio. Observar cuándo comenzó el dolor y qué ocurre al tocar la oreja ayuda a orientar la valoración.
Si al salir del agua solo notas el oído bloqueado
Una sensación de oído lleno inmediatamente después de nadar puede deberse simplemente a que parte del agua permanece dentro del conducto auditivo.
Puede sentirse como:
- sonidos algo amortiguados;
- sensación de líquido que cambia al inclinar la cabeza;
- pequeños movimientos o burbujeos;
- presión leve sin dolor importante.
En esta situación puede dejarse que el agua drene inclinando la cabeza hacia el lado afectado y secando únicamente la parte externa.
El CDC recomienda mantener los oídos secos después de nadar y evitar introducir objetos dentro del conducto. Si queda humedad, puede favorecerse el drenaje dejando el oído orientado hacia abajo. CDC
Si la sensación desaparece y no aparecen otros síntomas, probablemente no haya ocurrido nada más.
Si pasan las horas y empieza a doler al tocar la oreja
Aquí cambia el patrón.
La otitis externa afecta a la piel del conducto auditivo. Una señal bastante característica es que el dolor aumente al tirar suavemente de la oreja o al presionar el trago, la pequeña prominencia situada delante de la entrada del conducto.
También pueden aparecer picor, enrojecimiento, inflamación y secreción. MedlinePlus incluye precisamente el dolor al mover la oreja, el picor, la pérdida auditiva y la secreción entre los síntomas habituales del oído de nadador. MedlinePlus
La humedad tiene importancia porque permanecer mucho tiempo dentro del conducto puede alterar su barrera protectora y crear un ambiente favorable para el crecimiento de microorganismos. CDC
No significa que cada baño en piscina provoque una infección. El problema aparece cuando coinciden condiciones que facilitan la irritación o infección del conducto.
El cerumen también puede explicar la sensación después de nadar

A veces el agua no provoca el problema, sino que hace más evidente uno que ya estaba allí.
Un tapón parcial de cerumen puede sentirse mucho más molesto después de entrar en contacto con agua. El oído parece bloquearse de repente y la audición puede volverse más apagada.
En este escenario suele predominar la sensación de taponamiento sobre el dolor al mover la oreja.
La diferencia no siempre puede establecerse únicamente por los síntomas. Una exploración con otoscopio permite comprobar si el conducto está ocupado por cerumen, inflamado o presenta otra alteración.
Intentar resolverlo con bastoncillos puede empeorar ambas situaciones: puede empujar la cera hacia dentro y también lesionar la piel del conducto. MedlinePlus
Si hubo manipulación después de nadar
Es bastante habitual intentar secar el interior con un bastoncillo, un dedo o algún otro objeto.
Esto puede producir pequeñas lesiones en la piel.
El problema es que la combinación de humedad más piel irritada facilita que el conducto se inflame. El dolor puede aparecer después, aunque inicialmente solo existiera agua retenida.
MedlinePlus señala que rascar o limpiar el interior con objetos puede dañar la piel y favorecer la aparición de otitis externa. MedlinePlus
Por eso, cuando el oído está húmedo, conviene limitarse a secar la zona externa.
Dolor al tocar la oreja frente a dolor profundo
La localización de la molestia aporta una pista útil.
Si tocar o mover la oreja empeora claramente el dolor, la zona externa cobra protagonismo.
Si, en cambio, el dolor parece mucho más profundo y coincide con congestión nasal, fiebre o un resfriado reciente, también puede considerarse un problema del oído medio.
La otitis media se desarrolla detrás del tímpano y no depende necesariamente de haber nadado. Puede coincidir temporalmente con una visita a la piscina y hacer pensar que el agua fue la causa cuando en realidad existe otro proceso.
La exploración del conducto y del tímpano permite diferenciar mejor ambas situaciones.
Si aparece secreción
La salida de líquido cambia la valoración.
Una otitis externa puede producir secreción y, junto con ella, dolor, inflamación o picor. MedlinePlus
No conviene intentar limpiar profundamente el conducto ni utilizar gotas que hayan sobrado de otra ocasión, porque el tratamiento depende de cuál sea el problema y de si el tímpano está íntegro.
El CDC aconseja consultar cuando existe dolor de oído o secreción compatible con oído de nadador. CDC
Qué hacer con el oído mientras se aclara la causa

Si existe molestia después de nadar, mantener el oído seco y evitar seguir manipulándolo es una medida sencilla.
También resulta razonable suspender temporalmente actividades que vuelvan a llenar el conducto de agua si ya hay dolor o inflamación.
No es buena idea introducir:
- bastoncillos;
- pinzas;
- papel;
- objetos para rascar;
- preparados caseros sin saber si son adecuados.
Las gotas secantes pueden utilizarse en algunos contextos preventivos, pero el CDC advierte que no deben usarse cuando existe perforación del tímpano, tubos de ventilación, secreción o un cuadro de oído de nadador. CDC
Cuándo conviene consultar
Una sensación leve de agua retenida que desaparece poco después de nadar no plantea el mismo escenario que un dolor que aumenta.
Conviene solicitar valoración si aparecen dolor persistente, secreción, inflamación, picor intenso o disminución de la audición. CDC
También merece revisión si los síntomas empeoran a pesar de mantener el oído seco.
La atención debe ser especialmente cuidadosa cuando una persona tiene diabetes o un sistema inmunitario debilitado, porque algunas infecciones del oído externo pueden comportarse de manera más complicada en estos grupos. MedlinePlus
Una pérdida auditiva repentina y marcada, vértigo intenso, debilidad facial o un estado general muy deteriorado tampoco deberían atribuirse simplemente a haber nadado.
El momento en que aparece el dolor ayuda a interpretar lo ocurrido
Si sales del agua con sensación de líquido y esta desaparece pronto, probablemente se trató de humedad temporal.
Si horas después comienza picor y duele especialmente al tocar la oreja, una otitis externa es una de las posibilidades que conviene valorar.
Si predomina el bloqueo y la audición amortiguada sin apenas dolor, puede existir agua retenida o cerumen.
Y si el dolor parece profundo, coincide con un resfriado o aparecen otros síntomas, también hay que considerar problemas del oído medio.
El dolor de oído después de nadar no debería interpretarse automáticamente como “agua atrapada”. La forma en que empieza, la reacción al tocar la oreja y la presencia de picor, secreción o cambios auditivos ayudan a decidir cuándo basta con dejar secar el oído y cuándo resulta más prudente que un profesional lo examine.
